Bienvenida

Santa Marina

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Desde la Asociación de amigos de Santa Marina queremos daros la bienvenida a esta pequeña ventana al mundo de esta pequeña aldea de las Alpujarras Riojanas.Esperamos desde estas paginas hacer un poco mas por nuestra aldea y dar a conocer lo que para nosotros habitantes y descendientes es un tesoro,nuestro tesoro que queremos compartir con todos vosotros.
Esperamos que disfrutéis las paginas que contienen el blog en las que hemos tratado de recoger algunos de los encantos de la zona,pero sin duda el mayor encanto se aprecia visitando estas tierras y conversando con estas amables gentes que siempre acogieron con generosidad a los forasteros llegados de cualquier parte del mundo.

Ven,compruébalo,disfrútalo y cuéntalo.

Un abrazo a todos y esperamos veros pronto en este LUGAR DE SANTA MARINA

Apuntes sobre la aldea, sus tradiciones y sus gentes

Patrimonio material e inmaterial, tradiciones, costumbres y folclore
Santa Marina es un pueblo situado en el corazón de las Alpujarras riojanas, un entorno natural privilegiado en el que aún se mantiene vivo el estilo de vida tradicional de los pueblos de la sierra riojana. A continuación os invitamos a descubrir con nosotros
el encanto de su arquitectura, sus tradiciones y sus gentes.
La aldea todavía conserva gran parte de su arquitectura tradicional: gruesos muros de piedra y mortero (a base de tierra arcila, paja y agua), y robustos tejados de losa que nos transportan a tiempos pasados. También encontraremos viejos hornos de adobe, usados antaño para cocer el pan, mientras paseamos por entre los diecisiete edificios (todos rehabilitados) que forman el casco urbano.
Sobre los tejados de losa asoma el campanario de su pequeña iglesia (mantenida con mimo por los vecinos), cuyas campanas fueron bautizadas con el nombre del pueblo en 1872.
Santa Marina es un pueblo rural auténtico. Sus habitantes se mantienen apegados a la tierra, y la siguen cultivando de manera tradicional con caballerías y aperos de labranza antiguos (arado romano, yugo, salma, reja, grada…). Por sus calles y prados se puede disfrutar también de sus animales: gallinas paseando, burros y caballos pastando.
Su agricultura es de autoabastecimiento, centrándose en el cultivo de forrajeras para el ganado y el de algunas hortalizas y legumbres para el propio consumo familiar. La Dehesa del pueblo, finca comunal denominada La Granja, posee once suertes o fincas de labranza y está delimitada por dos grandes paredes de piedra que la rodean y que hoy en día se conservan con esmero. Sus habitantes todavía realizan en la fragua el conocido como sorteo de quiñones, mediante el cual se reparten dichas fincas para su explotación por parte de las familias del pueblo propietarias de alguna de las once suertes originales transmitidas de padres a hijos durante generaciones.
Los habitantes de Santa Marina han vivido del ganado caprino y ovino, habiendo sido la ganadería su principal actividad económica. Todavía disfrutan de sus ricos quesos frescos de leche de cabra, ordeñadas manualmente cada mañana y elaborados de manera artesanal.
En la aldea se celebran cada 18 de julio las fiestas patronales en honor a Santa Marina. Entre sus actos destacan la Santa Misa, la procesión de su patrona para la bendición de sus campos y la subasta de productos bendecidos (productos donados por las familias del municipio). Además de los actos religiosos, también se puede disfrutar de actos más lúdicos, como es el tradicional juego pastoril de la calva. Éste consiste en derribar la calva, pieza de madera en forma de L que se coloca verticalmente en el suelo, lanzándole un calvero o piedra de río. Durante las fiestas, podréis tropezaros con los vecinos ataviados con el traje tradicional de las Alpujarras, recuperado recientemente gracias a una descripción publicada en 1.850.

Impulso desarrollo sostenible

En Santa Marina aún se realizan las jornadas de la vereda, en las que todos los vecinos, descendientes y amigos del pueblo -fieles a sus arraigadas tradiciones- se reúnen para llevar a cabo de forma solidaria y cooperativa tareas en beneficio de la comunidad. Estas actividades consisten fundamentalmente en el desbroce de caminos y sendas y en la rehabilitación de las numerosas chozas de piedra antiguamente utilizadas por los pastores como refugio.
La aldea está enclavada en el valle del Jubera, que en el año 2003 fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Más recientemente, también se ha declarado la zona como Reserva Starlight, denominación que certifica la escasa contaminación lumínica del lugar: el visitante podrá disfrutar de la belleza de su cielo nocturno, poblado por una multitud de nítidas estrellas.
Nos encontramos en el techo de La Rioja, con un destacable interés paisajístico; desde el propio casco urbano se puede divisar las cumbres del Moncayo, peña Isasa, la Atalaya y, en días claros y soleados la cordillera de los Pirineos. Si damos un paseo por sus campos, también podremos ver la cumbre del San Lorenzo.
En la actualidad, el suministro eléctrico sigue sin llegar a Santa Marina. A partir de los años 90, los tejados de la aldea asistieron a la llegada de los paneles solares que permitieron a sus habitantes abandonar sus viejos candiles de carburo.

Otras informaciones de interés

Santa Marina es el techo de la Rioja. A 1.243m de altitud, es la aldea habitada a mayor altitud de nuestra comunidad. Además, es la única aldea de las Alpujarras riojanas que se ha mantenido habitada de forma continua hasta la actualidad. Se trata de un pueblo luchador, que se ha enfrentado con éxito a la dura despoblación de la sierra y el éxodo masivo sufrido en toda la zona entre los años 50 y 60 del siglo pasado. A pesar del aislamiento, de la falta de infraestructuras y de servicios, sus habitantes decidieron quedarse y se mantuvieron fieles en el lugar en el que nacieron.
El acceso por carretera era inexistente hace 30 años, solo se podía acceder andando o con caballerías. El trazado por el que discurre la carretera en la actualidad se abrió como pista de tierra en 1990, y cuatro años después, tras duras reivindicaciones, se consiguió su asfaltado en 1994. También a partir de los años 90 (fechas relativamente recientes) se dotaron las viviendas con instalaciones de placas solares, se hizo el primer depósito de agua y se instaló la red de agua corriente. El alumbrado público de sus calles no llegó hasta 1999. A día de hoy, a pesar de que estamos en la sociedad del progreso del siglo XXI, la aldea todavía carece de servicios tan primarios como son la luz eléctrica o la recogida de basuras. Pero sus habitantes no se resignan: Santa Marina quiere ver la luz, y seguirán luchando como hasta ahora para conseguirlo. Es la resistencia de un pueblo acostumbrado a luchar.
No podemos terminar sin reconocer al mayor atractivo que ha tenido y tiene Santa Marina: sus gentes. Desde la Asociación de Amigos de Santa Marina, a través de esta página, queremos homenajear a estos vecinos, personas reales con nombres y apellidos, que han luchado por mantener vivo nuestro pueblo:

Marino, José Luis, tío Pepe y tía Vitorina, Clemente y Pablo, tío Casto y tía Quica,
Rosario, Felipe, Benito, Isidro, tío Benito y tía Lucía, Segundo,Chuchi

Ellos son los verdaderos protagonistas de esta historia. Ellos son los que han conseguido que Santa Marina siga siendo una aldea especial.

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